sábado, 27 de julio de 2013

Sword of Honor (1995)



Para los 90, la PM Entertainment empezaba a perfilarse como la sucesora de la Cannon. Esto gracias a proyectos de bajo presupuesto destinados al video con un buen contenido de acción, aprovechando el principio de la baja de la popularidad de este tipo de cine. Dentro de sus producciones pueden contarse varias películas de Gary Daniels, Don Wilson y otras figuras del cine b de acción. Pero también tenían pequeñas producciones sin figuras populares...

Robert Tiffe era un camarógrafo recibido que no trabajaba en el medio. Tras un auspicioso primer cortometraje, un guión suyo terminó en el escritorio de la dupla Pepin/Merhi, los popes de la PM, y terminó volviéndose una película con Jeff Wincott y Gary Daniels. Otro guión suyo, pulido por otro amateur de nombre Clay Ayers, terminó volviéndose otra peli de la PM, sin luces ni tanto presupuesto. Al punto tal que ambos también aparecieron en la película.

Para protagonizarla, se necesitaba una cara algo familiar. Steven Vincent Leigh (de aquí en más, Esteban) era un actor con escasos créditos televisivos y algunas películas con la PM. Villano en una, secundario en un par, alcanzó para que consiguiera el protagónico. Aunque Esteban solo no podía, y en todo un acierto, contrataron como interés romántico a la genial Sophia Crawford. Una rubia interesante importada del cine asiático, que venía trabajando como doble en los Power Rangers (era uno de los Patrulleros... bueno, siempre eran los mismos al fin y al cabo...) y en WMAC Masters. Y la chica puso el cuerpo nomás...

Claro que con pocas luminarias y un reparto mayormente ignoto, la película terminó perdiéndose en la intrascendencia, pese a ser un aceptable policial que al principio parece coquetear con ideas de reencarnación samurai y otras tintas pero que posiblemente hayan quedado a medio cocinar y totalmente descolgadas con las reescrituras del guión. Ayers y Tiffe son una revelación como la dupla detectivesca que compite con la de Esteban y Jeff Pruitt (el coreógrafo de la película y actual marido de la Crawford). Sentaría las bases de lo que luego sería L.A. Heat, la serie policial de la PM con Wolf "Tarzán" Larson.

Esteban metería un par de papeles en series antes de desaparecer del mapa. La Crawford andaría mejor, volviéndose la doble de Sarah Michelle Gellar en Buffy para luego seguir metida en el mundo de los stunts, al punto de ser hoy día la presidente de la asociación de dobles femeninos. Ayers escribiría el guión de The Watcher (aquel thriller con James Spader, Keanu Reeves y Marisa Tomei) y Tiffe volvería al mundo de los cortometrajes. La PM empezaría a caer para desaparecer en el 2006, y el trono de productora de cine de acción lo tomaría la Nü Image... pero esa es otra historia.

Sword of Honor se editó en USA cortesía de Echo Bridge Entertainment. Fuera del país del norte, no. En video no parece haberse editado en Argentina. Curiosamente, la contratapa del DVD promete unos subtítulos en español que NO ESTAN. Puede encontrársela en algunas bateas de pelis usadas de Microcentro. La versión aquí incluída SI trae los subtítulos, cortesía de este servidor.




viernes, 19 de julio de 2013

Downward Angel (2001) Una entrada... desganada




Retomo una vez más, con una suerte de bloqueo mental que me corta la inspiración para hacer entradas. Esto lleva a que me estufe y se me vayan las ganas, y no postée nada, pero bueno, en algún momento hay que romper la rutina.

De la entrada de hoy no hay mucho que pueda decir. Es una peli independiente escrita y dirigida por Kevin Lewis, un muchacho que luego de un debut auspicioso tuvo una ristra de películas poco logradas que terminaron borrándolo del mapa cinematográfico. La trama narra la historia de un asesino a sueldo que empieza a trabajar para un mafioso que le encomienda la custodia de su hermana. El muchacho la cuida demasiado bien (al punto de no dejarla dormir sola...) y de repente le encargan... liquidarla. Entonces se va todo al rábano.

El reparto es bastante pequeño. El grandote Matt Schulze, popular por su aparición en las Rápido y Furioso y su secundario papel de villano en el Transportador, encarna al protagonista John Hunter. Claro que allí tenía barba e intimidaba. Aquí está afeitado y parece un nene de 12 años. Acompañando, está la bellísima Gabrielle Fitzpatrick, que para los que tienen más de 25 es la bruja de la película de los Power Rangers y los que tienen un poco más la habrán visto con Van Damme o con Jackie Chan, y algunos la recordarán por una breve aparición en 24. Junto a ellos, caras menores como la ex-actriz de softcore Catalina Larranaga, los televisivos Jonathan Banks y Christopher Kriesa (que tuvo el privilegio de ver la técnica de la grulla de cerca, por haber tenido un papel como referi del torneo de Karate Kid) y el grandote Nils Allen Stewart (que ha trabajado practicamente con todas las figuritas del cine de video yankee).

Downward Angel tuvo una edición en DVD en Estados Unidos... y nada más. No se editó fuera del país del norte. Es una rareza rara... no termina de definirse entre peli de acción, cine negro y thriller. Pero se deja ver un par de veces.



domingo, 26 de mayo de 2013

UNA MIRADA A... lo último de Bruce, Arnold y Silvestre

Inauguro sección nueva, donde voy a dedicarme a comentar someramente aquellas películas que simplemente son demasiado populares para caer aquí, pero que no fuera contra las pequeñas reglas internas del blog o no fueran tan nuevas, estarían. En este caso, involucran a tres íconos del cine de acción.




A Good Day to Die Hard tiene una aceptable trama (el hijo de John reaparece después de su breve e infantil cameo en la primera, ya crecido y como un agente de la CIA), pero está llena de efectos por computadora (sobre todo los tiroteos) que no terminan de convencer, una sucesión de escenas de acción filmadas a lo Bourne (o mejor dicho, mal filmadas, a lo Quantum of Solace), un director totalmente inadecuado (John Moore, director de la aceptable Detras de las Líneas Enemigas y la fallida Max Payne, a años luz por debajo de sus predecesores, hasta de Len Wiseman) y sobre todo, un McClane al que se le notan los años. No tiene un villano carismático y definido como lo eran los hermanos Gruber, ni siquiera como el coronel Stuart o el nerd Thomas Gabriel (siempre quise saber si el escritor de la película jugó al FIFA 94). No tiene ni una escena realmente memorable, y termina pareciéndose a cualquier película de acción mediopelo que pudiera salir por estos días. Se salvan Jai Courtney como el hijo, el muchacho tiene potencial como figura de acción, y la rusa Yuliya Snigir, por cuestiones meramente estéticas. El mismo Willis, fuera de algunas escenas, termina haciendo de Bruce (como viene haciendo últimamente) en vez de un ícono como  John McClane.

En una escala de 1 a 10, a duras penas araña cuatro cartuchos de escopeta medio húmedos.


The Last Stand marcó el regreso a los protagónicos de Arnold Schwarzenegger, diez años después de Terminator III, la última que protagonizó antes de volverse gobernador de California. En medio, pueden contarse cameos en La Vuelta al Mundo en 80 Días, El Tesoro del Amazonas y los Expendables, antes de oficialmente volver a tener un papel considerable en el reparto de la secuela de la de Stallone.

El renegado austriaco cayó en manos de un competente director (el coreano Kim Jee Woon) y un argumento que le cae redondo al avejentado Arnie: el cincuentón sheriff de un pueblito que debe detener al líder de un cartel mexicano.Todo en formato de western moderno que termina dando resultado. Apoyado por un reparto variopinto con actores quemados como Peter Stormare y Forest Whitaker, la bonita Jaimie Alexander, Luis Guzman en plan actionman, el español Eduardo Noriega, quien fue el Che de Steven Soderbergh y tuvo varios arrumacos con Leonardo Sbaraglia en Plata Quemada, y hasta el insufrible Johnny Knoxville en una sorprendentemente no irritante actuación, Arnold termina dejando una aceptable imagen, sobre todo en las escenas de acción. No es Comando, mucho menos Predator, pero entretiene al por mayor.

En la misma escala de la anterior, se lleva 6 tiras de municiones impecables para un cañon Gatling.




Con Bullet to the Head, Sylvester Stallone sale del marco de los Expendables para reacomodarse solo en un género familiar para él como el de la acción. Con un director por demás capaz como Walter Hill, un villano de los de antes encarnado por Jason Momoa (el Kral Drogo de Juego de Tronos, y con holgura, lo mejor de la última Conan), Sly encarna a un asesino a sueldo que debe hacer dupla con un policía, lejos del tono cuasi-cómico de la 48 Horas de Hill o de otras buddy movies. Un personaje oscuro y siempre con gesto adusto, el Bobo (si, se llama así) de Silvestre reparte duro y parejo. La película cumple con holgura, con cierto tufillo ochentoso que la hace imperdible.

Del 1 al 10, se lleva 8 balas para la magnum .44 de Harry el Sucio.


domingo, 19 de mayo de 2013

Delta Force One: The Lost Patrol (1999)



Tras romper relaciones dentro del grupo Cannon, Menahem Golan y Yoram Globus siguieron sus caminos por separado, dentro del mundo del cine, con películas muy reminiscentes a las que hacían en la época de la mítica compañía. Los resultados no fueron tan populares ni tan logrados. La entrada de hoy es uno de esos ejemplos...

En una ficticia región árabe en plena guerra interna, una patrulla de paz desaparece. Otra patrulla es enviada a ubicarla y siguiendo los cánones de la Cannon (!), se mete en problemas. Ál estar dirigida por Joseph Zito (director de hitos ochentosos como Red Scorpion e Invasion USA), y protagonizada por Gary Daniels, debería acción a granel. Pero si bien la hay, está muy mal filmada y no llega a apreciarse (algo similar a lo ocurrido en la última Duro de Matar... pero me estoy adelantando). DF1 estuvo plagada de problemas de presupuesto desde el comienzo de la filmación, hubo dos cambió de guión en una semana y no termina de decidirse nunca entre si ser una película militar con tintes dramáticos o netamente una película de acción.

Gary Daniels no termina de hacer pie. Su personaje es el líder de la patrulla, y se la pasa sentado en un jeep gran parte de la película. El reparto parece sacado de las películas del Asylum, intentando despistar al despistado que pudiera alquilarla: al mando de Daniels están Mike Norris, el hijo de Chuck, que como grandes créditos tiene un par de capítulos de Walker Texas Ranger (como director), y Bentley Mitchum, el nieto del gran Robert, como un paria de las fuerzas armadas, relegado a patrulla de paz. Completan la yunta el israelí Ze'ev Revach, con créditos que incluyen The Last Patrol (si, casi igual) con Dolph Lundgren y The Quest con JCVD, y la bonita Michelle Kapeta, que hizo esto y le debe haber dado tanta vergüenza el resultado final que simplemente decidió no dedicarse más al cine. Como uno de los villanos, aparece para llevarse un cheque John Rhys-Davies, quien podrá contarle a sus nietos que aparte de aparecer en Indiana Jones, el Señor de los Anillos y la saga de James Bond, también protagonizó esta película.

La última media hora hace algo recomendable mirar esta película, con una escena final que sin duda debe ser lo que había querido filmar Zito y nunca pudo, por H o por B. No es de lo más logrado que ha hecho Gary Daniels ni está a la la altura de lo peor de la Cannon. Pero tenía que estar.

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